Pronto fuimos unas sombras;
las sombras de una tenue
polvareda;
pronto siluetas imprecisas
que se perdieron para siempre
tras la revuelta del camino
El eco de algunas palabras,
la voz de un improbable beso:
es todo lo que quedaría sellado
sobre la hoja de algún árbol,
entre las grietas de una roca
Las huellas, nuestras huellas
paralelas,
que otros pasos borraron,
aún perdurarían en la simple
grandeza
que podría contener una vida;
de un instante sin raíz
Si pudiésemos ahora
recuperarnos
en la imagen de un espejo
quizás nos diríamos:
‘Mira esas sombras lentas,
parecemos nosotros’
Si
un alguien, que no existirá jamás,
viese años más tarde
esas formas que se desvanecieron
después del primer recodo,
quizás diría:
‘Mira, si parecen ellos’
Por este camino tortuoso,
tú y yo ya no volveremos a
pasar;
ya no seremos sombras
bajo la sombra de los árboles
que orillan el camino
Quizás, tampoco éramos tú y yo.
Ll.L.
La
imagen ha sido realizada y cedida por Stefania Campanella

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