ALLEGRO MA NON TROPPO (El scherzo revisado)
A Marihuana Well, un tipo al que no conocí.
Poesía fue cuando me detuvieron conduciendo
borracho, de madrugada: Diagonal arriba como una exhalación ¿Recuerdas?:
habíamos huido de un muermo de juerga que alguien, no sé quien, organizó en no
se dónde, ni por qué, ni para qué. Sin conocerte te dije ¿Te vienes, bonita?
claro, pues claro. Chaqueta al hombro, con un coche que alguien nos dejó sin
saberlo y el mundo que se nos hace pequeño.
La
ruta del Rompeolas, bajo la luna, era la
superautopista europea número 4.
—¡Frena
que esto se acaba!
Frenazo brusco y casi nos tragamos las rocas del final, nos descalzamos
y seguimos corriendo por las piedras, hasta darnos de narices con el mar más
negro de todos los mares, y el cielo más
oscuro del universo.
Allí se acababa el mundo y comenzaba el infinito: infinito me hubiera
gustado que hubiese sido el tiempo que estuvimos...bueno, tú ya sabes.
Pero las luces atraen y a nuestras espaldas las calles de Barcelona
hervían; la música; y el bullicio;
la jarana; la bronca y el jaleo. El último beso precipitado bajo las
estrellas y regreso veloz al coche antes de que algún mierda nos desinflase la
noche.
Autopista europea número 4, ruta
del Rompeolas, camino deshecho en sentido contrario, con la marcha larga y el
pedal de la derecha apretado a tope.
Jagger alucinaba encerrado dentro del CD.
¿Qué
te creías viejo carrozón, que eras tú el único loco? y le damos un toque al
Daniels que no compartimos con él.
Final del rompeolas, Barceloneta, Ronda Litoral, A19, Gran Vía, volamos
por la calle Aragón, giro imprevisto por no sé qué calle y recto hasta la
Diagonal.
¿La Diagonal? No, esto no es la
Diagonal, esto es la pista de despegue.
—¡Hey
¿Adónde vamos?!
—No
importa ¡no importa! Anda bonita, saca el Jack Daniels que está dando tumbos
por ahí detrás ¿Has visto?: ni tres minutos en llegar hasta aquí.
—¡El
semáforo!
—Olvídalo nena, llevamos saltados más de una
docena.
—Me
parece que nos sigue la poli.
—Jugaremos
un poco.
De
repente, sin pedir explicaciones un energúmeno que se cruza.
—¿De
dónde habrá salido el imbécil ése? —.Frenazos, chirridos y un batacazo brutal.
—Bye,
Bye, que os sea leve nenes.
Un
poco más adelante lo empiezo a tener mal, el coche de la pasma, empeñada
en estropearnos el vacile, se atraviesa en mi camino, no tengo más remedio que
frenar clavando el morro en el asfalto, sale humo de los neumáticos, de mi
cabeza creo que también. Mientras se acerca
un policía, aún tengo tiempo de darle
otro buen toque al Daniels.
—¿Dónde
irá el pavo este con gafas de sol en plena noche?
Yo
me eché a reír y nos miramos, ¿recuerdas?,
te dije:
—Tú
tranquila nena, estamos en familia —.Por un momento me sentí como Bogart.
El
poli que abre la puerta de golpe y me grita:
—¡Hijoputa,
estas conduciendo borracho!
Yo le contesto:
—Borracho
no, ¡Borracho no! ¡¡Borracho no!!..., allegro, ma non troppo.
La pasma
que no tiene sentido del humor, me arranca del coche y de un puñetazo me tira
al suelo, y claro, uno también tiene su
genio, me levanto y se lo devuelvo: gafas rotas y policía sangrando. Ahora si
que se me va a caer el pelo, empiezan a aparecer policías por todas partes.
Y
es que, y es que cuando nací recuerdo que ya me lo dijo Bob Dylan:
“Nano, tu has nascut amb la guitarra desafinada". (1)
___________*____________
(1)
Muchacho,
tú has nacido con la guitarra desafinada
Imagen: acrílico de
Joan López

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