PEQUEÑA REFLEXIÓN SOBRE LA CRÍTICA
La crítica es un arte, y es un arte muy
difícil con un importante componente creativo. El crítico ha de aceptar la
crítica a su trabajo, y antes de ejercerlo, ha de hacer una profunda reflexión
acerca de sí mismo y sobre aquello de lo que va a emitir un juicio. Y esta
reflexión es necesaria porque ha de liberarse de prejuicios, clichés, ideas
infundadas y tener bien claro cual va a ser su posición respecto al objeto de
la crítica para alcanzar a comprender la intención del texto; ha de conocer lo
que va a enjuiciar y definirse a sí mismo su posición respecto al objeto,
desde que ángulo va efectuar su crítica, en qué momento o ámbito lo va a
ubicar, y, por encima de todo: ser sincero. Aquí no vale sólo
una opinión tan banal como ‘me gusta’ o ‘no me gusta’: hay que ir un poco más
allá y explicar el porqué sí o el porqué no, pues en esta exposición, también
el crítico se manifiesta y orienta al autor, y al lector.
El crítico ha de ver enseguida si lo que está analizando es un
sentimiento que el autor incuba en su yo íntimo o es una fugaz emoción, pues su
juicio ha de ir también en la misma pauta que el objeto. Hace poco,
en una conferencia el poeta Joan Margarit, decía que a él un poema le
puede costar meses terminarlo, y nunca menos de dos meses. Nadie puede
hacer una crítica ligera a un proceso así, y desde luego que puede tener
defectos de forma, sintaxis, ritmo, que al poeta se le pueden escapar porque es
algo que está tan dentro de él que el escritor oye con una voz y con un
tiempo distintos a los del lector-crítico, quien sí que percibe un
ruido indebido, por tanto, una labor así no puede aceptar una crítica
superficial o interesada o manipuladora, porque entonces no podemos utilizar la
palabra 'crítica' para definir nuestro argumento, sería más correcto entonces
calificarlo de opinión, impresión o conjetura.
Con la acertada crítica
emitida en la mano, el autor corrige, cuando aún se
está a tiempo, o no se corrige si el escritor entiende que la crítica
está descentrada o mal fijada. ¿No hemos visto nunca críticas contradictorias
respecto a una misma trabajo? Dicen que en la Francia ocupada, un grupo de
oficiales nazis visitaron el estudio donde Picasso terminaba ‘El bombardeo de
Guernica’, uno de ellos le preguntó al pintor que ‘quien había hecho esa
mierda’, el pintor contestó que ‘ustedes’. No había nada que corregir.
Por esta razón opino que la crítica es un arte, y un arte difícil y no
siempre agradecido, ni por parte del autor ni por parte del público. En
un seminario sobe literatura comentaba un corrector que Garcia Márquez aceptaba
de muy buen grado las sugerencias de los correctores, mientras que su compañero
de entonces, y ahora también premio nobel, a veces se había plantado en medio
de la redacción vociferando contra los correctores porque quien se creían que
eran ellos para corregirlo a él.
La crítica es absolutamente necesaria porque, a través del
lector-crítico, ayuda a ver al autor en dónde no ha conseguido plenamente
–nunca lo conseguirá- traducir a palabras el sentimiento, o reflexión,
que en el momento más puro de su génesis no era más que una
nebulosa abstracta y sólo comprensible para la conciencia del autor, o al
menos es lo que yo pienso y siento.
Gracias
Ll.L.S.
05/2016
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